27 abril 2011

Las 7 clases de españoles.

De visita por  el blog Batiburrillo me he encontrado con un interesante artículo escrito por Rogelio Latorre Silva, donde nos cuenta la anecdota acontecida en una reunión a la que asistía Don Pío Baroja y en la que, hablando de los tipos de españoles, comentó:

....hay siete clases de españoles. Sí, como los siete pecados capitales. A saber:
1) Los que no saben.
2) Los que no quieren saber.
3) Los que odian el saber.
4) Los que sufren por no saber.
5) Los que aparentan que saben.
6) Los que triunfan sin saber.
7) Los que viven gracias a que los demás no saben".
Os invito a que leáis el artículo completo. Vale la pena.

Es este el Israel que tú conoces?

26 abril 2011

El negocio del Senador

Ser senador en España es un gran negocio, y lo mejor de todo es que no hay que preparar oposiciones.

Actualmente el Reino de España cuenta con un senado compuesto por 264 miembros, cantidad que contrasta sobremanera con los 100 senadores que conforman esta cámara en los Estados Unidos de Norteamérica donde, por cierto, no se podrán firmar tratados internacionales sin su autorización y es, esta cámara, quien aprobará o rechazará el nombramiento de embajadores, miembros de la corte suprema y miembros del poder judicial federal.

Si un político, independientemente de su preparación académica o experiencia logra integrar las listas de candidatos al senado de su partido, en reconocimiento a la labor prestada al caudillo de turno y, finalmente, logra ser electo, se encontrará con un sueldo de 3.126,55 € al més.

El senado se encargará de abonar los importes correspondientes a las cotizaciones de la Seguridad Social, tendrá un complemento de 869,09 € si es elegido por la comunidad de Madrid y de 1.822,38 € si lo es por otra comunidad.
Pero ahí no queda la cosa, le entregarán 99,78 € por gastos de móvil y 49,90 € por gastos de comunicaciones informáticas (para que sus señorías naveguen por Internet con facilidad), además de 250 € en tarjeta-taxi para cubrir gastos de desplazamiento al mes.

Así que el generoso contribuyente español, que lo somos todos y cada uno de los ciudadanos a quienes nos cobran, como mínimo, el IVA en cada compra que realizamos, aportamos de nuestro trabajo diario la friolera  de un millón cuatrocientos mil euros mensuales para mantener a estos señores. Y aquí no están incluidas las dietas, complementos en función del cargo, pagos a la seguridad social, pensiones y demás beneficios.
Sería usted capaz de nombrar a 12 senadores (menos del 5%) por nombre y apellido? sabe en qué están trabajando esta semana esos 264 funcionarios?. Considera usted que tiene algún poder de presión sobre el cuerpo del senado? Por qué habría de tenerla, al fin y al cabo estos senadores están allí gracias al partido, usted no votó por ellos, votó.... por el partido y es al partido a quienes le deben lealtad y obediencia.

Los españoles seguimos teniendo la curiosa idea de que la democracia es ir a colocar una papeleta en la urna cada cuatro años y decidir de que color será el uniforme de nuestro nuevo amo.

Senado de España
Senado Estados Unidos










La actual crisis económica por la que atravesamos nos brinda la oportunidad de reordenar la casa, empezando por gastos superfluos que para lo unico que sirven es para que unos pocos vivan de lujo a expensas del esfuerzo de los demás. Es tiempo de que pongamos nombre y apellido a nuestros votos y que cada congresista, cada concejal sepa a quien debe rendirle cuentas: al votante

18 abril 2011

De nuevo el camino

El próximo jueves estaré de nuevo en el camino. Esta vez será desde Vigo y en solitario. Serán cuatro días sin móvil, sin teléfono, sin prisas, dando un paso a la vez, que nos acerque un poquito más a la meta.
Hacer el camino de Santiago, caminando, es una experiencia que bien vale la pena vivir. No importa cuantas veces lo hagas, siempre será diferente, siempre encontrarás nuevos peregrinos, nuevas sombras en cada recodo.
Empezar muy temprano en la mañana, casi a oscuras, desplazándote en la niebla, aguzando el oído, descubriendo los sonidos del amanecer, bañándote en los colores del alba. Descubres mil sonidos nuevos y lo mejor de todo, amortiguas el ruido incesante que suele habitar en tu interior.
Escuché decirle a un peregrino en una ocasión, que en el camino todos van con el mismo uniforme, mochila a cuestas, sin disfraz; no hay abogados, ni médicos, ni barrenderos o funcionarios, solo peregrinos de pies adoloridos.
Razones para hacer el camino hay tantas como peregrinos. Cada cual se ve obligado a cargar con la suya, no son transferibles.
Un experimentado peregrino me comentaba que es imposible hacer el camino solo, que de alguna manera llevas contigo a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, a tus amigos, y van apareciendo, cuando menos lo piensas, en cualquier rincón de tu mente.
Lo cierto, es que recorrer veinticinco a treinta kilómetros diarios te permite volver a disfrutar  de comer porque sientes hambre, de beber con sed, de lograr la meta, a tu ritmo.
Para hacer el camino, no te queda otra que valerte por ti mismo, no hay ganadores ni perdedores, nadie llega antes ni después, cada peregrino vive un aventura única e irrepetible, cada uno avanza a su paso, con su carga, hacia el destino común, al que llegamos igual que empezamos, sin más compañía que nosotros mismos, rodeados de multitud de peregrinos.

17 abril 2011

La Twittocracia

Desde que Platón nos obsequiara con su discernimiento filosófico  La República, mucha agua ha pasado bajo el río. Los romanos llevaron, con sus conquistas, los acueductos, puentes, calles y sistema de organización que fueron calando en la mayoría de los pueblos. La revolución francesa, hija del la Ilustración y el proceso de independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, da paso a la primera República y enciende la mecha de lo que serían revueltas contra los sistemas monárquicos, costando no pocas cabezas reales a lo largo y ancho de Europa.
Las democracias representativas, es decir, el poder del pueblo a través de un grupo de ciudadanos elegidos para formar parte del congreso se ha ido popularizando en todos los continentes con mayor o menor acierto, al igual que las maniobras de grupos de poder para centralizar el poder de decisión y beneficiarse de ello.
Actualmente existe la errónea concepción de que democracia es "votar" cada cierto tiempo para elegir a nuestros congresistas, delegando, en manos de estos, todos y cada uno de los asuntos de la "res pública". De esta forma, nos hemos vuelto pasivos espectadores de un sinfín de normas, leyes y decretos que han ido menoscabando, poco a poco, nuestras libertades individuales y nuestro derecho a asumir las riendas de nuestra vida.
Con nuestro alejamiento y apatía ante el quehacer diario en los asuntos públicos, hemos brindado en bandeja de plata a los grandes interés económicos y políticos la posibilidad de manejar a este pequeño grupo de delegados a su antojo, de comprar sus conciencia con suculentos apoyos económicos para el sostenimiento de los partidos políticos y sus campañas electorales, siendo esto más grave en los países en los que, como en el caso de España, las votaciones son por listas cerradas. Listas de nombres desconocidos, en su inmensa mayoría por el votante y puestos en ella por el interés del "partido" que no del ciudadano al que dice querer servir.
Los estados, perfectamente diferenciados por fronteras bien delimitadas y protegidas a fin de controlar el trafico de personas y bienes permiten a los gobernantes de turno mantener en un cierto aislamiento a sus ciudadanos, dándose el caso aun hoy, en pleno siglo XXI de que en algún país se requiera permiso de las autoridades no solo para entrar sino, también, para salir del mismo. Las fronteras permiten al estado controlar la circulación de libros y revistas, así como de personas cuyo pensamiento sea contrario a los criterios del grupo de poder.
Durante muchos años ha sido así, sin embargo, la tan denostada globalización, está logrando una cada vez mayor penetración de Internet como red de conexión global, permitiendo a cada usuario tener acceso al acontecer diario y mostrar al mundo sus pequeñas y grandes riquezas y miserias como individuo, brindándole la oportunidad de convertirse en el informante y el informado en forma simultanea. Dispone de la capacidad de contrastar información y organizarse, a través de las distintas redes sociales.
Es ya común esperar que los políticos dispongan de páginas en facebook creadas por ellos, por sus seguidores y por sus detractores. Twitter, ha permitido que podamos seguir ya no día a día sino minuto a minuto el quehacer de las personas, llamense estos deportistas, políticos o simples conocidos.
No pocas "revoluciones" políticas y comerciales han visto la luz gracias a  iniciativas que se propagaron, de forma viral, a través de internet.
Este exceso de información lejos de asustarnos debe alentarnos a dar un paso adelante en la toma de las riendas de nuestro destino como personas y dejar de ser simples borregos dirigidos por unos pocos.
Es hora ya de cambiar la vieja idea de la democracia, la tecnología nos permite hoy dar un paso descomunal en el seguimiento de aquellos en quienes hemos delegado la administración de los bienes públicos.
Las nuevas tecnologías de la información están cambiando no solo nuestra forma de hablar, están cambiando nuestra forma de vida.
Entramos en la Twittocracia en un facemundo global.
Lo que ocurra con ello, como siempre, dependerá de nosotros en cuanto individuos libres. Y no olvidemos que pese a lo que digan o quieran hacernos creer, la libertad es un bien que hay que luchar cada día para mantener.

16 abril 2011

Políticos futbolistas



España es un país de contrastes. El fútbol, que duda cabe, levanta pasiones, máxime en estos días en que el Real Madrid y el Barcelona se verán las caras en cuatro ocasiones en un mes escaso y ni que decir de los padecimientos gratuitos de quienes no perdemos la esperanza de volver a un Celta de Vigo en primera división.
He sido testigo, como mucho de vosotros, de la poca paciencia que tienen los aficionados a este deporte con sus jugadores, entrenadores y dirigentes. El seguidor de un equipo de fútbol quiere ver resultados, quiere escalar posiciones, ver a su equipo "sudando la camiseta" y si esto no ocurre, u ocurre con no suficiente enjundia  a juicio del forofo de turno, entonces, no se atiende a razones, no hay crisis que valga, no importa si medio equipo tiene fractura de tibia y peroné con cólicos estomacales, fiebre y convulsiones. A esos tíos se les paga un dineral para que produzcan resultados y así se lo hace saber con silbidos, rechiflas, gritos, pañoladas y, en ocasiones, de formas un tanto más bruscas.
No pocos grandes cracks del fútbol mundial pueden dar fe del estrés que la presión de sus seguidores les ha echo perder el pelo y oras de sueño. La regla que el socio, seguidor o simple simpatizante sigue es más que sencilla: para eso se les paga!!.
Lo escabroso del tema es que cuando cambiamos clubes de fútbol por partidos políticos, todo cambia. Los niveles de exigencia se relajan. De pronto nos da igual lo que hagan con nuestro dinero, es más, hasta nos dejamos mangonear plácidamente sin quejarnos por estos señores, elegidos por los votantes, disfrutando de buen suelto, chófer, dietas, un horario de trabajo de fábula, jubilaciones que ya las quisiera yo para mi.
No importa si se les acusa de prevaricar , dolo tráfico de influencias, apropiación indebida de dinero público u otro cualquiera de los innumerables delitos que día tras día cometen. Al final, estos señores se presentan ante todos los medios de comunicación, en una suerte de teatro burlesco en el que se burlan de todos y cada uno de nosotros.
No hay rechiflas, no hay pañoladas, no se exige el inmediato recambio del "jugador", simplemente lo vamos dejando pasar.
Nadie entendería que una sola persona eligiera a los jugadores de un equipo de fútbol por razones de amistad, por compañerismo, ni siquiera por ser de la cantera (si no es realmente bueno), por compromisos con banqueros e influyentes amigos. Ahora bien, en política, las cosas cambian. Los barones deciden, en función de sus compromisos y cuota de poder quienes serán esos  desconocidos que nos gobernarán por espacio de cuatro años..... o más, sin que nosotros, pobres y tristes votantes sepamos, en la mayoría de las ocasiones, de donde han salido, de donde vienen y, lo que es peor, a donde nos llevan.
Creo que ha llegado la hora de empezar a tratar a estos políticos igual que tratamos a los futbolistas. ¿Alguien cree que Messi o Cristiano Ronaldo ganarían lo que ganan o , más aún, jugarían en los clubes en que juegan si no cumpliesen las metas que se plantaron esos equipos en su día?. A los jugadores se les exige resultados, es hora de que a los políticos también!!.

15 abril 2011

Votar o no votar. He ahí el problema

En poco más de treinta días, en España, nos encontraremos nuevamente frente a las urnas para elegir, una vez más, a una lista de personas que no sabemos quiénes son, que méritos reunen para formar parte de dichas listas, cuál su compromiso para con la comunidad a la que piden el voto y, lo que es peor, sin que exista la menor posibilidad de que rindan cuentas al votante.
Hoy en día, al igual que ocurre en la mayoría de las democracias, el ciudadano ha sido relegado a un papel de votante pasivo: esconja usted entre dos males el mal menor. Y esto cada cuatro años, poco más o menos.
Ante la indiferencia, indolencia y pasotismo general, los políticos se reparten los mendrugos que quedan en el cazo, usan y abusan de los bienes públicos, reparten cargos entre amigos y afines, favorecen a los poderosos de su entorno y a los votantes les endilgan leyes, prohibiciones y , cómo no, más impuestos.

Es por esto que me ha llamado la atención la sugerencia de Manuel Rincón, quien nos explica en el blog de La Tercera Ola, el contenido de la papeleta que introducirá en el sobre de su voto.
Quisiera votar, lo desearía con todas mis fuerzas, pero el sistema de elección que se me propone es totalmente antidemocrático, pues se me presentan listas cerradas, con personajes que no conozco, puestos a dedo y no por meritos propios, por los comités de los partidos políticos. Yo como ciudadano responsable quiero que existan listas abiertas para la elección de mis representantes y es lo que pido humildemente a quien pueda leer esta nota. Creo que de esta manera se evitarían muchas de las corrupciones actuales, muchos de los fallos del sistema, y sería posible un seguimiento por el electorado de los candidatos votados. En definitiva pido más democracia. + D.
 Demás está deciros que, visto lo visto en el PP y las opciones del PSOE, la idea cada día me gusta más y a efectos de encuestas, si las elecciones fuesen hoy, el texto anterior sería el contenido de mi papeleta también.

Lo dicho: votar, si, pero votar bien.